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domingo, 17 de mayo de 2015

CUENTOS PARA MIS NIETOS Y LOS NIETOS DE TODOS…

LAS LOMBRICES QUE HABITAN DEBAJO DE LAS ERICAS


JUSTINA, es una niña muy regalona de su abuela ROSA. Su casa está pegada a la de su abuela.
Justina les pedía a sus papas de ir a lo de su abuela, porque allí la esperaba un enorme macetero con unas hermosa Ericas y jugaba en él haciendo tortitas de barro con unos moldecitos que la abuela le daba mientras sentada al borde del macetero, su abuela la miraba muy feliz.

La niña veía que allí en un sector del macetero la abuela depositaba la yerba de su mate y también molía las cascaritas de los huevos que usaba en sus comidas diarias.

La niña le pregunto porque ponía allí lo que para ella era basura, y la abuela le dijo que era materia orgánica, la cual nutria a la tierra,  y a su vez alimentaba a unas enormes y gordas lombrices que tenían sus cuevitas debajo de sus Ericas.

Allí Justina vio que la abuela tenía un pica tierra con el cual  le enseño a mover esa hermosa  tierra negra tan nutrida, y para su sorpresa,  vio como empezaron a asomarse las gordas y brillosas lombrices.
La niña sorprendida y un tanto asustada empezó a  llorar, pero su abuela tomo una con sus manos y le mostro lo inofensivos que eran esos habitantes pequeños de la tierra, y a la vez le explico que jamás le harían daño, al contrario, allí vivían y,  día a día limpiaban la tierra de otros bichitos más pequeños los cuales  eran  sus alimentos.
Justina vio que las lombrices eran inofensivas y así empezó a remover la tierra y, sin miedo, las sacaba con el pica tierra y muy feliz las ponía en el borde del macetero,  allí las veía contornearse ligeramente y formando hermosas eses en sus movimientos danzarines. 

Maravillada las miraba como  se iban nuevamente hacia la tierra del macetero buscando la humedad de su lecho…
De esta manera, Justina aprendió que la tierra era la casita de las lombrices, y las miraba de tal forma y le preguntaba a su abuela porque se marchaban nuevamente a la húmeda tierra, y su abuela cariñosamente le explico que era su casa y lo más puro y hermoso de sus vidas.

Allí eran felices, tenían sus alimentos, esos bichitos chiquititos que también habitaban esa tierra. La abuela le explico que las lombrices se alimentaban de ellos y todo era como un enorme circulo de vida.
De esa manera cada verano florecían las hermosas Ericas, las cuales para las lombrices era un enorme árbol frondoso que sombreaba toda la tierra de sus casas cuevitas. Por ello las lombrices regresaban solas a su tierra y allí vivían muy felices.
La abuela de esta manera le enseño a Justina a respetar a todos los animales, insectos o bichos que viven sobre o debajo de la tierra.

Justina sabe ahora lo que es amar a la naturaleza, respetarla tanto como a nosotros mismos y a no maltratarla.



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